Hoy quiero hacer una pequeña reflexión sobre la amistad y su ruptura. Hay algunos clásicos que ya aconsejan que el mejor amigo pueda llegar a convertirse en tu peor enemigo, otros dicen que la mejor relación humana es la de la amistad. Otros piensan que entre hombre y mujer nunca puede existir una buena amistad, si son heterosexuales y alguno de ellos siente atracción por el otro, imagino. He tenido y tengo buenos amigos, pero también entre ellos tropecé con buenos enemigos, antes amigos, sino no serian de los buenos, serian más bien enemiguillos de poca monta, de bajo linaje, de bajos fondos, porque como enemigo cualquiera es válido.
“Pocos son los que te pueden ayudar y muchos los que te pueden dañar”. 
Otros aconsejan no llegar nunca a la ruptura con el enemigo, y yo estoy con esos, lo confieso. Por que de ella lo primero que sale perjudicado es la reputación de uno. Decía mi querido y tan recurrido Don B. Gracián
“De los amigos ofendidos salen los peores enemigos”. Gente que siempre critican a todos y a todo: por falta de previsión al principio, por no detenerse al final, y, siempre, por falta de cordura y sensatez. Es entonces cuando sin ruptura se puede disculpar o permitir un alejamiento inevitable y sano, sin violencia. Una buena retirada a tiempo es siempre un triunfo, y en este caso sería para las dos partes.
Fuente: http://sonri.blogspot.com/2007/11/mis-amigos-los-enemigos.html
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